¿Cómo concentro en un post todo lo vivido estos días, desde el inicio del cónclave? Dicen que de la abundancia del corazón habla la boca... y ha sido mucho lo que el corazón ha visto, escuchado y recibido...
Bienvenido, Santo Padre. Doy gracias a Dios por el Papa Francisco. Argentino, jesuita. Podría haber sido de otro rincón de la tierra , con una formación espiritual recibida de otra fuente. Pero me parece que el Señor quiere que palpemos que las apuestas de los hombres son razonablemente disparatadas. Los "quinielistas", llamados oficialmente "vaticanistas", no dieron una. Quizá para que se vea con más claridad que el Reino de Dios no es de este mundo.
Pude seguir en directo la Santa Misa Pro Eligendo Pontifice hasta el instante en el que el Colegio cardenalicio deja de tener contacto con el exterior;"extra omnes", "todo... todos fuera". Los periodistas de buena fe -a los que parece que no la tienen prefiero no escucharlos...-tienen que cubrir la noticia y están obligados por las cadenas de TV a informar continuamente. Repasan las biografías de los cardenales y sus "posibilidades". Muchos "papables"... Paloma Gómez Borrero es un pozo sin fondo de anécdotas; da gusto escucharla. Después de la segunda fumata negra, también predicciones sobre el momento en el podría haber fumata blanca... Y el padre Javier Alonso, con un sentido común aplastante, recuerda entre bromas y veras que en la Capilla Sixtina no hay micros, que vete a saber la sorpresa que tiene reservada el Espíritu Santo, que si pensamos en un Papa del Norte igual sopla hacia el Sur... si del Oeste, susurrará hacia el Este.
Los medios de comunicación han tenido la oportunidad esta vez de acercarse mucho más al proceso de la elección del Santo Padre. La Iglesia ha mostrado el recogimiento en oración de los sucesores de los apóstoles sobre los que recae la enorme responsabilidad de elegir Pastor. Mientras algunos especulan, la Plaza de San Pedro se va llenando de peregrinos que rezan el Rosario. En las iglesias de todo el mundo, miles y miles de almas oran con esperanza. Muchas familias no apagan la TV para sentirse más cerca de Roma. La catolicidad no es un concepto abstracto.
Fumata Blanca. A las 19:07... Siempre he pensado que la medida del tiempo no es nada objetiva en los momentos de espera. El Habemus Papam tardó más de una hora. Entendimos el apellido: Bergoglio. Se hacía patente la confusión de quienes manejaban nombres y carreras eclesiásticas. Y como quien no quiere caldo y toma dos tazas, el nuevo Santo Padre se quiere llamar Francisco, a secas porque es el primero. Ahora sabemos que en memoria de San Francisco de Asís. No sé qué se os pasaría por la cabeza y el corazón a los que pudisteis verlo en directo. Alto, con semblante que pareció de aturdimiento, una mirada que recorría toda la Plaza de San Pedro... El silencio inicial, una sonrisa. Después, la voz templada y el tono cercano. La prioridad de la oración, por el Papa emérito Benedicto XVI con un padrenuestro, un avemaría y un gloria..., por "nosotros, el uno por el otro". Y por él; otro silencio en el que vimos al Papa Francisco inclinado, sin los ornamentos que llevaban sus antecesores en este momento concreto, luciendo la cruz de plata que traía consigo desde Argentina.
Los primeros minutos fueron momentos de indicios. No sabes más que lo que ves y lo poco que oyes. Cualquier aspecto puede adquirir una dimensión poco proporcionada y para emitir juicios es necesario esperar. Creo que el Papa ha sabido transmitir más que indicios. Destaco la austeridad, sencillez y -si se me permite- "normalidad" con la que se presentó al mundo y a los fieles católicos. Y la primacía de la oración, la oración lo primero. Queda claro que es la única arma para un cristiano. Abrir el corazón a Cristo, al Espíritu Santo, al Padre... y a la Madonna...
Que Dios proteja al nuevo Papa. "Comenzamos un camino: Obispo y pueblo" "... un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros". "Rezad por mí". Mensaje recibido, Santo Padre.