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| Ilustración surrealista Igor Morski |
Se ha asumido como parte del lenguaje coloquial la expresión comodín "estoy depre". Sustituye a un amplio espectro de estados anímicos que van desde el desánimo puntual, a una fase real de duelo tras la pérdida de un ser querido, pasando por astenias primaverales, desengaños amorosos, bajones por... muchos motivos, innombrables causas. De cuando en cuando va bien que un DEPRE genuino levante el dedo y tome la palabra para aclarar que de estar depre a tener una depre va un largo trecho, el mismo que existe entre un tono vital concreto y una patología.
Pero los tiros apuntan a otras dianas. La última y bastante extendida ya ni siquiera distingue el ser del estar... "Soy bipolar..." Y se aplica en situaciones en las que el mismo sujeto desarrolla dos actitudes que se consideran contrarias, sin el planteamiento previo de que el ser humano no se asemeja a un pintura monocromática o una texto sin puntos, comas, interrogantes y exclamaciones... o un encefalograma plano. Los aspirantes a "opinadores" debaten con ligereza qué es exactamente eso de la bipolaridad en tertulias de terraza de bar. Afirmaciones categóricas como "casi todos somos bipolares" dan una idea de la facilidad con la que se emiten juicios sobre según qué temas sin advertir que el rigor empieza por la información. Si echamos un vistazo a cualquier web que trate esta enfermedad nos llevará muy poco tiempo concluir que es un transtorno que debe ser tratado por un psiquiatra. Una de sus tipologías cursa con fases de depresión profunda y exaltación maníaca en la que parece que el enfermo es divertidísimo, desinhibido, cantarín, verborreico, energético... y es justamente cuando peor está. Si no se medica a tiempo puede dar lugar a ingresos hospitalarios (psiquiátricos, se entiende... y esto no es ninguna broma). Si la medicación no se ajusta debidamente, las recaídas son tremendas. Tiovivos con alma cuya estabilidad depende, en gran parte, de la química y de la terapia correspondiente. Ya se ve que de lo dicho a este hecho, nada que ver...
Un abrazo solidario a los bipolares. La estación más pizpireta del año no combina bien con el transtorno. No sé si será motivadora la canción. Me atrevo con "Sobreviviré"...
*Quien me conoce posiblemente apreciará un relativo distanciamiento entre el post y la que escribe. Es el tiempo... esa medida en la que transcurren los acontecimientos y se puede aprender a recortar las frases, las expresiones que desembocan en el dramatismo.
