martes, 9 de septiembre de 2014

Este verano...



Este verano no he publicado. Ya es una costumbre, aunque esta vez no he avisado; no estaba en mi ánimo cerrar el blog temporalmente. 

Este verano, como ya es costumbre, he sido poco fiel a la palabra escrita... larga y tendida. He tomado prestadas las palabras de otros, más acertadas, y he recurrido a las redes sociales. Y la tortura a la que están siendo sometidos los nazarenos han centrado mis plegarias. También me ha impulsado a cambiar la fotografía de perfil por la nu. Yo también soy nazarena.

Este verano, como viene siendo habitual, el calor ha abierto las puertas de la República y he renovado una vocación recién descubierta... el hogar al que Sisa encontró melodía ...amics entreu, passeu... passeu... de les tristors en farem fums. Casa meva és casa vostra... SI ÉS QUE N'HI HA CASES D'ALGÚ... a pesar de que tengo el convencimiento de no haber sabido /podido alargar el brazo y el corazón todo lo que hubiera querido o quizá todo lo que han necesitado aquellos a los que amo.

Este verano, por primera vez, he robado al sol la medicina contra la melancolía y la euforia patológica mientras lanzaba por el retrete toda la química de mi botica particular. Me he querido demostrar que puedo con nada y la nada me ha engullido. Volver a empezar desde cero tiene su aquel a ciertas edades. Nadie es inmune al error, ni siquiera pasado el medio siglo. El mío, esta vez, me lo he apuntado con letras mayúsculas... para no olvidarlo. 

Este verano, más que otros, los ciudadanos han trabajado; tanto que lo propio sería colgar ahora el cartel "Cerrado por vacaciones". Pero el curso ya ha empezado y ahora toca seguir con uno nuevo.

Este verano ha sido el preludio de una boda. No soy su madre pero me he tragado las lágrimas más que ella... Sarracena es poco llorona. "Blanca y radiante está la novia..." El día seis. A las 19'45. Una Carmina bellísima y feliz. 

Este verano de luna llena que casi se pudo tocar, ha habido de todo. Julio intenso con mi sobrina Marta, que me ha hecho degustar las mieles de lo que es ser abuela sin serlo todavía... Incluso mi cuñadísimo Antonio ha cerrado su cuenta de Facebook. Impensable hace unos meses.

Mar bravo, mar tranquilo y cristalino... también mar de fondo. Pero bien está lo que bien acaba. Y con la esperanza de que sea bueno lo que nos depara a todos... a los que este punto de locura nos arrastra por estos lares.




lunes, 30 de junio de 2014

Forja...



Un vistazo al ordenador. "Madre..." Así me nombra cuando lo que me quiere decir es tan importante que le da apuro que se note. "Madre... que ya he acabado".  Nos fundimos en un abrazo largo y apretado. Lloré, claro. Soy una llorona. Y en el abrazo largo me sucedió aquello que dicen que sucede cuando la vida recorre tu memoria en unos instantes, como una ráfaga. Un muñeco de ojos verdes que dormía de día y berreaba de noche. "Dale biberón, que apenas tienes leche". Bondad de niño, bondad en la pubertad... siempre un "exceso" de bondad. Que si es zurdo, que si es diestro" "Será inseguro... es un zurdo contrariado" Vaya por Dios. Algunos son especialistas en dar ánimos.  "¿Sabes, madre? Cuando era pequeño pensaba que... creía que.... imaginaba..." Todo un mundo alojado en una cabeza menuda y tierna... sufridora también en exceso.



"Temprano madrugó la madrugada..." (Miguel Hernández)

La forja de un joven que desconoce la despreocupación desde que era un crío. Esas pequeñas dosis de frivolidad que son la coma, el punto y coma, la exclamación o el entrecomillado. 

"Madre... que he terminado de verdad". Apenas un suspiro y vuelta al discontinuo de verano, desde los 16 años. Y la oposición. Poco ruido y muchas nueces. Y yo, por discreción que he aprendido de este ciudadano, pongo aquí el punto y final de un post que sigo redactando en y desde la intimidad del corazón.

lunes, 23 de junio de 2014

Tengo poderes.


Sin duda alguna. Y además, heredados. No es que dudara de los paternos, pero me sonreía con cierto escepticismo. En la adolescencia y primera juventud piensas que ya has alcanzado el suficiente criterio como para colocarte a la misma altura que tus progenitores. Qué ingenuidad... 

"Ahora ya sé,
dónde te escondes tú.
Ahora ya sé
en dónde habitas tú" (Mari Trini. Una estrella en mi jardín)


Nunca me he parado a pensar qué musculatura del pensamiento se desarrolla más de la cuenta ni qué ejercicios debería practicar para potenciarla. Creo que no quiero saberlo. Porque igual es solo intuición.   

A lo que iba. La cuestión es que que recuerdo que tengo que llamar a... y suena el teléfono. Pensaba en ti justo ahora.  Y ahora es AHORA.  Hay más asuntos en los que la mente va mucho más allá de lo que hoy se denomina empatía. Detecto las filias y las fobias como sombras visibles, perfectamente delimitadas, por poner un ejemplo gráfico. Y me pregunto si hay alguien que comparte esta misma experiencia. 

Si fuera Luisa, la fuguilla del Sur, acabaría el post así. La pregunta es: ¿alguno de vosotros tenéis poderes?

jueves, 15 de mayo de 2014

Conjugando el verbo terminar.




Estamos en las últimas. Justo en ese punto que parece que ya no se puede más pero hay que esprintar. Para poder decir terminado hay que terminar... terminando, en durativo... aunque lo que dure cueste.

Ayer, mientras jaleábamos al Sevilla, me retorcía los dedos con las caras de dolor de un jugador al que se le había descolocado el gemelo. Las que hemos estado embarazadas conocemos bien esta sensación. Luego no sabes cómo apoyar el pie en el suelo. "Se arregla comiendo plátanos" "¿Seguro, mamá?" "Seguro...". 

La proeza de seguir en el campo hasta el último minuto del partido viene a ser lo que estos días se masca en la república. Los ciudadanos están cansados. El segundo finiquita de verdad. Prácticas por la mañana mientras cierra definitivamente el trabajo de grado y se examina de los últimos flecos. La tecnitas tarda el doble en abrir los ojos por las mañanas y sé que dormiría mucho más... Mi benjamina tiene tendencia a quedarse en el chasis... Está experimentando lo que significa un fin de curso universitario. Trabajos-prácticas-exámenes, todo de vez. Tiene facilidad para verbalizar el agobio y los mayores la escuchan... afortunadamente sin la cantinela del "y yo también". El primogénito ejerce en casa de lo suyo, un lujo de personal trainer. Recomienda dietas energéticas, ejercicios de relajación muscular... y asume encargos básicos para que los demás arañen las sobras del tiempo. 

Y yo... noto los años. No consigo recordar-me, ubicarme... en mis años de facultad, con finales también uno detrás de otro. Supongo que lo vivía parecido, pero ellos son ellos. Me noto blanda, con menos energía para decirles que esto es lo que hay. Me cuesta no adelantarme con la SOLUCIÓN del problema o con estrategias que en su día descubrí yo sola. 

Quedan dos semanas. Días intensos que se antojan interminables... pero terminan, como todo lo caduco. De durativo a perfectivo. Y terminando, que es gerundio.