Estos días las ideas se desplazan con fugacidad y no puedo retener ninguna. Si atrapo la de la cola para escribir algo decente, la desplaza otra que parece más novedosa. Así no hay manera de publicar un post en condiciones. Creo que tiene que ver con el ritmo y el caos de la República. No sé por qué me sorprende. Siempre es así en mayo, la época de finales; el día y la noche se tocan, la cocina es un self-service abierto las 24 horas y cualquier chispa prende en el ánimo de los ciudadanos.... Hace unos años se situaba en junio y el agobio se multiplicaba por los primeros calores pre-estivales. Bienvenidas, pues, las lluvias que ahogan las ganas de sestear.
El cansancio hace mella. "Buena señal", pienso. Quien no ha hincado codos durante el año, llega demasiado fresco a los últimos coletazos del curso. Supongo que, salvo las excepciones de fenómenos superdotados y mentes preclaras, es matemático. Como en casa todo es muy normal... los síntomas cantan. La benjamina adelgaza aunque no le sobra un gramo; la tecnitas duerme peor que de costumbre y se levanta como un zombi; al sufridor parece que se le ha olvidado bromear y se indigna cuando no hay café en el termo... La ley de Murphi solo se comprueba cuando hay prisa, situaciones "de vida o muerte", emergencias de última hora... Así que, según esta lógica, la impresora funciona según le va y se funde minutos antes de presentar una práctica... o internet hace el tonto cuando esperan un correo para terminar un trabajo... Son días intensos, de echar el resto... A mí me toca comprender la tensión e inquietud propia del momento... y respetar el silencio necesario.
Ayer leí una noticia que me tocó. A punto estuve de escribir una entrada. No lo hice; me hubiera robado la energía que necesito y quién sabe si después me hubiera lanzado a la calle con una toalla de esas que sirven para ídem.
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| Diego Martínez Santos |
"El mejor científico de Europa no tiene trabajo en España" (visto aquí). A poca sensibilidad que uno tenga, cunde el desánimo. Que estudien, dobles o triples grados si se puede, que no escatimen en másters... y que empiecen a asumir que nadie es profeta en su tierra. Ni siquiera los "sobradamente preparados". Manda narices...



