jueves, 12 de enero de 2017

Equivócate, hijo.


Equivócate, hijo. Tienes el derecho y el deber. Para caerte y aprender de la rotura en el tobillo cuando perdiste el equilibrio... o las heridas en las palmas de las manos cuando intentaste parar el golpe... El dolor de "después" te recuerda el error de "antes". Y visualizas el recorrido para no volver a tropezar justo en ese punto. Ese camino no puedo ni debo emprenderlo por ti. No es el mío. 

Equivócate, hijo. Pero no olvides que no todas las caídas provocan heridas leves. Si decides practicar un deporte de riesgo, no lo hagas sin casco ni arnés. Hay caídas que provocan daños irreversibles. Hay tropiezos que acaban en muerte cerebral. Y no hay tiempo de descuento para volver a levantarse. 

Equivócate, hijo. Porque todos nos equivocamos. Pero no busques deliberadamente la equivocación cuando sabes que lo es. No me juegues al pilla-pilla al borde del precipicio. 

Equivócate, hijo. Pero no olvides que la equivocación en sí misma no es el estandarte de la libertad.
Con todo mi amor:
Mamá

domingo, 25 de octubre de 2015

Y de hoy... para mañana.


A menudo nos topamos con píldoras de felicidad más o menos acertadas. Suenan bien, están decoradas con cierta armonía, pero no sirven.
Algunas me empachan por exceso de azúcar; 
otras me echan para atrás por el abuso del imperativo -"sé..."," vive...","haz...", "siente "- y bastante ya he acatado sin chistar órdenes innecesarias, que obligados ni al cielo...;  
muchas no me encajan... porque no soy budista ni panteísta... ni espero identificarme con energías abstractas... porque creo en un Dios personal con el que puedo hablar  de tú a tú y llamarle Padre.

Supongo que todos tenemos épocas monotemáticas, temporadas que escribimos las mismas palabras con caligrafía puntiaguda y trazos definidos. Son momentos de búsqueda. Las respuestas se han quedado cortas o excesivamente simplonas; no son capaces de desentrañar los misterios del territorio virgen recién descubierto.

Y, de vez en cuando, doy gracias por encontrar pequeños tesoros; explicaciones sencillas que regalan sosiego y un punto de energía necesaria para seguir adelante.  

"Nacimos para ser Felices, no para ser Perfectos… El amanecer es la parte más bonita del día porque es cuando Dios te dice:¡ levántate! Te regalo otra oportunidad de vivir y comenzar nuevamente de mi mano. 
Los días buenos te dan FELICIDADlos días malos te dan EXPERIENCIAlos intentos te mantienen FUERTElas pruebas te mantienen HUMANOlas caídas te mantienen HUMILDEpero solo DIOS te mantiene de pie."
San Juan Pablo II




jueves, 8 de octubre de 2015

Postal de hoy para HOY.



Estoy ahí, ahí... Al filo. 
Si cometo el error de mirar más allá de donde la vista alcanza, me aplastan los futuribles. Y el horizonte pierde su dimensión eterna. 

Se apelotona en la imaginación pidiendo paso lo que aún no he podido ver. 
Aire... Que corra el aire... Cada día tiene su propio afán.

«Te basta Mi gracia, porque la fuerza se perfecciona en la flaqueza». (2 Co 12,7b-10)

lunes, 5 de octubre de 2015

Certamen de micros... I Memorial Santa Tecla.




SEVERITO, EL TUERTO.
"A tapar la calle, que no pase nadie. Solo los abuelos, con muchos buñuelos..."
Severito ni entra ni sale. Agarrado a las faldas del cura del pueblo, que Severito no tiene madre. 
A Severito no lo dejan jugar. 
"A tapar la calle..."
¡Fuera este tuerto que quiere ser fraile!

Contra todo pronóstico, dado el nivel de los concursantes, este microrrelato de 49 palabras ha resultado co-ganador. Comparto premio con Marina, la reina de estas lides literarias. ¡Subidón de autoestima! Nunca viene mal:-)

Mi agradecimiento a los ciudadanos de la República, sufridores de alumbramientos blogosféricos, y a mi madre, que siempre me dice: "qué bonito, hija, qué bonito...";  también a mi sobrina Marta, de la que aprendo nuevas canciones infantiles... "a tapar la calle"... y a bailarlas... "taza, tetera, cuchara, cucharón..." "Chococholala, chocochocotete..." Y, por supuesto, a Tomae y a Marina, los insignes blogueros organizadores.

Ahora, a averiguar qué ha sido de Severito. Seguramente lo llaman Don Severo y con el paso del tiempo ha podido izar velas... y el viento ha soplado a su favor.