"A tapar la calle, que no pase nadie. Solo los abuelos, con muchos buñuelos..."
Severito ni entra ni sale. Agarrado a las faldas del cura del pueblo, que Severito no tiene madre.
A Severito no lo dejan jugar.
"A tapar la calle..."
¡Fuera este tuerto que quiere ser fraile!
Contra todo pronóstico, dado el nivel de los concursantes, este microrrelato de 49 palabras ha resultado co-ganador. Comparto premio con Marina, la reina de estas lides literarias. ¡Subidón de autoestima! Nunca viene mal:-)
Mi agradecimiento a los ciudadanos de la República, sufridores de alumbramientos blogosféricos, y a mi madre, que siempre me dice: "qué bonito, hija, qué bonito..."; también a mi sobrina Marta, de la que aprendo nuevas canciones infantiles... "a tapar la calle"... y a bailarlas... "taza, tetera, cuchara, cucharón..." "Chococholala, chocochocotete..." Y, por supuesto, a Tomae y a Marina, los insignes blogueros organizadores.
Ahora, a averiguar qué ha sido de Severito. Seguramente lo llaman Don Severo y con el paso del tiempo ha podido izar velas... y el viento ha soplado a su favor.
Ahí anda Mafalda... deshojando la margarita. Escribo... no escribo... escribo... no escribo... Se ha hecho mayor. Y, la pobre, sigue tan intensa... Lleva mucho vivido y observado. Cuando abrió esta ventana se prometió a sí misma no pelearse con Susanita y dejarla en paz... allá ella con sus "hijitos", que le han salido chiquitos y respondones como Libertad, con baja autoestima como Felipito y más agarraos que un chotis como Manolito. Hizo un pacto consigo misma y se propuso cambiar de acera antes de tropezar con planteamientos "cósmicos" y embarullados. Tremendo error. Preferible es aceptar que hay cosas que no varían.
Esta es mi segunda primavera en Crecidas y Afluentes. La segunda primavera que me esfuerzo para que los garabatos de este blog no rasguen el papel como en Pensar de Oficio. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe; hubo que ingresarlo de urgencia y todavía está en la UCI.
Soñar es gratis y yo soñé con primaveras al aire libre, cargando los pulmones de oxígeno y abriendo los sentidos al color, la luz y al olor de las aromáticas que suelo plantar por estas fechas. Pero pretender vivir de un sueño sale muy caro y no es cuestión...
Demasiado preámbulo para justificar que lo prometido es deuda, pero debería haberlo sopesado con realismo. Así que... si no paseo por aquí es que me he ido a dar una vuelta por el Callejón de los espejos. Hoy tatareando "Bendita la luz... bendita la luz de tu mirada... bendito Dios por encontrarnos en el camino"...
Ha sido la añil: la número dos, con seis votos. La bicicleta de consenso. Oiremos hablar de este vocablo cuando lamentemos la pérdida del ex Presidente Adolfo Suárez. Tiempo habrá para desentrañar lo que representó... cuando nadie apostaba un duro por su eficacia. Grande Suárez. Sonríe más que nunca en los momentos finales de su vida. Está en manos de Dios, decía su hijo hace ya más de esas 48 horas. (...)
Para que no andéis buscando quiénes han sido los "culpables" de la elección de LA BICI, y el burro delante para que no se espante... Yo misma, Oles, Tomae, Marta piesdescalzos, Lolo y Mireia.
Una mención especial para mis tres ciudadanos que han entrado esta vez en la ventana de su madre libremente ??? María tecnitas ha coincidido con Luisa fuguilla de Sur : bici campestre y femenina; la número uno. Carlos se ha quedado solo con la discreta bicicleta verde (número tres) . Blanca, la menor de la República, ha optado por la azul, como Monty. La bici número cinco, en la que destaca un ligero colorido anaranjado y rosa, la ha votado Mariapi y un amigo o amiga que no ha escrito su nombre. Mariona y Pilar han preferido la oxidada, con un encanto innegable muy bien relatado por mi joven amiga en facebook. La bici siete no se ha quedado sin puntuación; Pilar y el anónimo se han saltado la normativa y votaron por doble. Estrepitoso fracaso de la bicicleta número seis...
Me gustan las bicis. Son el símbolo del esfuerzo en las etapas de montaña, del vértigo en las bajadas, de la alegría cuando el corazón bombea al compás del pedaleo ligero, fácil, discreto... en el carril de ciudad o el los paseos construidos junto a la playa. Pero el objetivo de la cámara las atrapa quietas y reclinadas junto a un muro o una farola. Están fatigadas...
He guardado las bicis que alguna vez colgué en Pensar de oficio. Es más que un antojo; quizá una querencia, un embobamiento, una asociación de afectos y desencuentros con la propia carrera de la existencia.
Buscaba una para esta primavera. He colgado unas cuantas. ¿Os gustaría votar? Mil gracias de antemano... Perdonad si os robo tiempo.
Y qué bonito fue, qué bonito estuvo, qué bonita lució la Larga ... Cuatro "locos" con el alma tocada por un encuentro... con un arroz negro y cervezas ( el número me lo callo... un día es un día) y una cola para nuestra detective. Cuatro locos disimulando alguna lágrima de felicidad que la brisa se encarga de esconder. Cuatro pies descalzos con sus pares corriendo como niños hasta alcanzar la orilla...
¡Pero qué bonito... !
Para ti, Marteta, "¡Qué bonito" de Rosario... Y para ti, Tomás, un post discreto, discreto... Y un beso para Maite. ¡Qué...BONITO!
El jefe y yo tenemos un amigo común que publica escritos de otros; todo lo que considera digno de interés. Hace poco comentaba un hecho: los blogs, en contra de los malos augurios, vuelven. No se los han comido las redes sociales porque vienen a ser lo más parecido a un hogar virtual... "la casa en la red por excelencia de un ciudadano digital".(José Luis Orihuela)
3. Los blogs no son espacios privados, son comunicación pública “En mi blog yo hago lo que quiero” es una de las dos tonterías más extendidas de la blogosfera.
El blog es un medio público y lo que no se puede hacer en público está regulado por la ley.
“Escribo sólo para mí”, es la otra. Si uno hace escritura en un medio público, entonces escribe para ser leído por otros, de lo contrario escribe en una libreta y la esconde.
Los lectores merecen que se les trate con respeto, que no se les mienta, que no se les oculten los conflictos de interés del autor o incluso, en ocasiones, su identidad. ¿Los consideramos espacios públicos o privados? ¿Hasta qué punto se puede escribir lo que se quiera? ¿Cuál sería el límite? ¿Debe el lector conocer la identidad del bloguero, su nombre y sus circunstancias reales? Más o menos tengo claro que es una ventana abierta. Si no quisiera que entrara nadie a husmear o a comentar con plena libertad, la entornaría o la cerraría directamente. Y finalmente me plantearía para qué he abierto un blog... Es un espacio público, por supuesto. Esta es mi casa virtual... sí. ¿Puedo escribir lo que quiera? Sí... y no. Coloco una adversativa en mayúsculas y negrita.Lo que quiera o/y piense, que a veces no es tan sencillo. Porque hay que reconocer que algunos temas no son precisamente populares. En fin... "Cada loco..." No sé en qué consiste la adversativa para los demás "ciudadanos digitales". Si tuviera que sintetizar la experiencia acumulada desde que empecé con Pensar de oficio hasta hoy señalaría dos máximas. Una cosa son las ideas de las personas y otra bien distinta las personas con ideas. No es lo mismo. El debate de ideas es rico y enriquece. Confrontar puntos de vista es otra forma de aprender. Cuando en las afirmaciones y la discusión la persona es el centro de la ofensa directa o indirecta, falla el respeto. Otro asunto son los juicios. Se tiende a sacar conclusiones precipitadas sobre las intenciones que mueven al prójimo. Últimamente es un deporte lingüístico generalizado que es difícil no tomar el relevo de la carrera. "No juzguéis y no seréis juzgados" no es nada nuevo, sin embargo... Lo dejo aquí, aliñado con una canción de Serrat. Hubiera querido abordar el controvertido tema de la identidad. Demasiado largo. Otra vez será.
Me paso por la casa del tarracofermo Tomae y me encuentro con una proposición. La acepto, por supuesto, no sin antes pensar de dónde saco anestesia para realizar una incisión en las neuronas donde se guardan las filias del recuerdo. Y resulta que no ha habido ningún día feliz, feliz. Porque mis expectativas eran demasiado altas y no fue para tanto. Porque después de algo muy deseado, el dulce sabor de haber llegado a la meta no se retiene mucho tiempo en el paladar. Porque, en definitiva, la felicidad en términos absolutos no existe. Días felices hay muchos y la mayoría han transcurrido en compañía ( un saludo al jefe, que hoy es su cumpleaños). Tiene menos mérito; todo lo que va a medias se duplica. Así que me voy a remontar a los años de universidad en los que mi vida transcurría entre ficción y realidad, igual que este relato. Vivía por aquellos años entre banderas de todos los signos políticos, un 23-F- abortado, Caballeros andantes y Fuenteovejunas, conceptistas y románticos, lingüística e Historia del español... En los márgenes de los apuntes con churretes de café, algunos versos escondidos que delataban el forcejeo del alma. Parecido al carro alado, tiraban el caballo negro y el blanco. Y como el de Quijano empecé a perder fuerzas, por no dormir... por comer cualquier cosa mientras exploraba rincones que despertaran la escritura en la Barcelona de las Ramblas. La gente que no mira y transita sola o en soledad es el perfecto camuflaje para no ver ni ser visto. ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?... Poco a poco, por no pesar, el viento enojado me arrastró a una ciudad fría y desconocida. La blancura exagerada de los uniformes de las enfermeras eran el contraste perfecto. Se me antojaba que toda la humanidad gris y doliente había encontrado su lugar en las salas y habitaciones del aquel hospital. Como bultos los primeros días, fueron perfilándose los rostros de unos individuos que ambulaban por la planta sin rumbo fijo. Un mundo etiquetado dentro del mundo. Cuesta hacerse con ese perímetro suelto, cerrado a cal y canto. Y te haces cuando descubres hombres y mujeres en cada gesto, en cada lágrima. Te integras cuando, por fin, aceptas que tú eres uno más. Sin noticias del exterior, sin llamadas, visitas, cartas, la asfixia es una costumbre. La temperatura media solo se altera con un pico de alguno de los habitantes de esa peculiar "hermandad". El último en llegar observa con envidia el día que toca "paseo". Y una tarde cualquiera eres tú el elegido.
Me agarré a las escaleras. Había perdido el hábito de subir y bajar. Nos concentramos frente a la enorme puerta que nos separaba del exterior. El exterior... Como si formáramos parte de un rebaño, la ruta estaba previamente diseñada. Dudo que el termómetro señalase más grados que el cero. Empecé a correr hasta notar que latían las sienes. Correr sin tener que esquivar ningún obstáculo, sin nada en las manos, sin plomo en los pies. Nunca más ha vuelto a ser así; así de rotundo... como aquella vez.
Le paso la "posta" a Pesoleta. Espero no meterla en un lío... Gracias, Princesa.