"Si piensas que perderás, ya has perdido" (*)
La estancia se ha quedado muda; conserva, no obstante, la sombra deslucida de las horas de sueño y sueños en un dormitorio juvenil desordenado, de una presencia desbordante, inquieta e incombustible, de horas atiborradas de palabras con más de sesenta minutos, de risas y enfados que llegan a buen puerto.
El eco del trasiego constante, ininterrumpido... se desvanece con los días.
Y el silencio extraño y desconocido, de una ausencia nueva e inesperada, revienta los tímpanos. La memoria de quien añora dibuja la silueta, los abrazos en los que cabe toda una historia difícil de contar, la despedida "hasta pronto" con fecha incierta.
Empieza una nueva etapa: aprender a quedarse y dejar marchar.
(*) Gracias, Mariona.


