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martes, 21 de octubre de 2014

Sin acritud... a quien corresponda.


Iba a decir que este post lo escribe una católica. Como si mi fe fuera un sobretodo de quita y pon. Rectifico pues. Aquí siempre escribe una católica, sea del tema que sea,  divino o humano... Con más o menos errores, de bulto o sutiles, mi perspectiva es de creyente practicante, perteneciente a la Iglesia que fundó Jesucristo. Formo parte de un Cuerpo Místico donde todos sus miembros tienen su función,  aunque solo sea la de un pedazo de epidermis.

La introducción es importante para poder explicar lo que hoy quería tratar en esta ventana. Mis tragaderas no pueden engullir más. Ya no más. A  esta parte de epidermis le ha salido un sarpullido.  Ha terminado el Sínodo de la familia. La Iglesia ha abierto sus puertas y hemos podido seguir -quien ha querido- el día a día de las ponencias e intervenciones de sus participantes. Los participantes, lógicamente, han participado. Esa era la idea. Y las ideas de los participantes no se han ocultado. Lógicamente también. Hasta ahí todo normal. Lo que no me parece tan normal son determinadas actitudes que se han hecho eco de lo que les ha rechinado o escandalizado. Desde un púlpito que no les corresponde, se alzan con esa postura que toda la vida de Dios se ha denominado "ser más papista que el Papa". Se comparten publicaciones en las redes sociales sobre intervenciones que el propio Papa Francisco ha calificado como "discusiones animadas" y estos ellos consideran poco apropiadas según SU criterio. 

Ya sé que no se lleva. Pero dejadme que lo diga. Amo la Iglesia y a su cabeza visible. Seguro que podría amarla más y mejor. Pero hay algo que tengo claro; no es ningún mérito... me lo enseñaron desde pequeña y en estos momentos lo agradezco más que nunca. Los trapos sucios- si es que los hay- se lavan en casa. Me parece un desacierto airear en los medios-cualquier medio- lo que se considera "desacierto" solo porque no nos entra por el oído derecho... El Sínodo termina dentro de un año, en octubre de 2015.  Podríamos invocar al Espíritu Santo y dejar que hagan bien su trabajo a quienes les compete, por el bien de todas las familias del mundo. 

viernes, 15 de marzo de 2013

Primeras horas con el Papa Francisco


¿Cómo concentro en un post todo lo vivido estos días, desde el inicio del cónclave? Dicen que de la abundancia del corazón habla la boca... y ha sido mucho lo que el corazón ha visto, escuchado y recibido... 

Bienvenido, Santo Padre. Doy gracias a Dios por el Papa Francisco. Argentino, jesuita. Podría haber sido de otro rincón de la tierra , con una formación espiritual recibida de otra fuente. Pero me parece que el Señor quiere que palpemos que las apuestas  de los hombres son razonablemente disparatadas. Los "quinielistas", llamados oficialmente "vaticanistas", no dieron una. Quizá para que se vea con más claridad que el Reino de Dios no es de este mundo. 

Pude seguir en directo la Santa Misa Pro Eligendo Pontifice hasta el instante en el que el Colegio cardenalicio deja de tener contacto con el exterior;"extra omnes", "todo... todos fuera". Los periodistas de buena fe -a los que parece que no la tienen prefiero no escucharlos...-tienen que cubrir la noticia y están obligados por las cadenas de TV a informar continuamente. Repasan las biografías de los cardenales y sus "posibilidades". Muchos "papables"... Paloma Gómez Borrero es un pozo sin fondo de anécdotas; da gusto escucharla. Después de la segunda fumata negra, también predicciones sobre el momento en el podría haber fumata blanca... Y el padre Javier Alonso, con un sentido común aplastante, recuerda entre bromas y veras que en la Capilla Sixtina no hay micros, que vete a saber la sorpresa que tiene reservada el Espíritu Santo, que si pensamos en un Papa del Norte igual sopla hacia el Sur... si del Oeste, susurrará hacia el Este. 

Los medios de comunicación han tenido la oportunidad esta vez  de acercarse mucho más al proceso de la elección del Santo Padre. La Iglesia ha mostrado el recogimiento en oración de los sucesores de los apóstoles sobre los que recae la enorme responsabilidad de elegir Pastor. Mientras algunos especulan, la Plaza de San Pedro se va llenando de peregrinos que rezan el Rosario. En las iglesias de todo el mundo, miles y miles de almas oran con esperanza. Muchas familias no apagan la TV para sentirse más cerca de Roma. La catolicidad no es un concepto abstracto. 

Fumata Blanca. A las 19:07...  Siempre he pensado que la medida del tiempo no es nada objetiva en los momentos de espera.  El Habemus Papam tardó más de una hora.  Entendimos el apellido: Bergoglio. Se hacía patente la confusión de quienes manejaban nombres y carreras eclesiásticas. Y como quien no quiere caldo y toma dos tazas, el nuevo Santo Padre se quiere llamar Francisco, a secas porque es el primero. Ahora sabemos que en memoria de San Francisco de Asís. No sé qué se os pasaría por la cabeza y el corazón a los que pudisteis verlo en directo. Alto, con semblante que pareció de aturdimiento, una mirada que recorría toda la Plaza de San Pedro... El silencio inicial, una sonrisa. Después, la voz templada y el tono cercano. La prioridad de la oración, por el Papa emérito Benedicto XVI con un padrenuestro, un avemaría y un gloria..., por "nosotros, el uno por el otro". Y por él; otro silencio en el que vimos al Papa Francisco inclinado, sin los ornamentos que llevaban sus antecesores en este momento concreto, luciendo la cruz de plata que traía consigo desde Argentina. 

Los primeros minutos fueron momentos de indicios. No sabes más que lo que ves y lo poco que oyes. Cualquier aspecto puede adquirir una dimensión poco proporcionada y para emitir juicios es necesario esperar. Creo que el Papa ha sabido transmitir más que indicios. Destaco la austeridad, sencillez y -si se me permite- "normalidad" con la que se presentó al mundo y a los fieles católicos. Y la primacía de la oración, la oración lo primero. Queda claro que es la única arma para un cristiano. Abrir el corazón a Cristo, al Espíritu Santo, al Padre... y a la Madonna... 

Que Dios proteja al nuevo Papa.  "Comenzamos un camino: Obispo y pueblo" "... un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros". "Rezad por mí". Mensaje recibido, Santo Padre. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

El Espíritu Santo en la elección del Papa

Ratzinger: «Hay muchos Papas que el Espíritu Santo probablemente no habría elegido»

Para variar, es el Papa emérito Benedicto XVI -teólogo y profesor- el que lo explicó como nadie. Me ha parecido una buena idea trasladarlo al blog. 

Dentro ya de la Capilla Sixtina, el momento en que los cardenales se estremecen es el canto del «Veni, Creátor Spíritus». Significa que ha llegado la hora de la verdad, de dejarse dominar por una Presencia mayor, por lo divino.
Pero no es automático. Según explicó el cardenal Joseph Ratzinger en 1997 a la televisión de Baviera, «yo no diría que el Espíritu Santo elige al Papa, pues no es que tome el control de la situación sino que actúa como un buen maestro, que deja mucho espacio, mucha libertad, sin abandonarnos».
El entonces prefecto de la Doctrina de la Fe, recordó con toda sencillez que, mirando a lo sucedido a lo largo de la historia de los 264 sucesores de Pedro, «hay muchos Papas que el Espíritu Santo probablemente no habría elegido».
En su opinión, «el papel del Espíritu Santo hay que entenderlo de un modo más flexible. No es que dicte el candidato por el que hay que votar. Probablemente, la única garantía que ofrece es que nosotros no arruinemos totalmente las cosas». Era una visión de fe, que integraba perfectamente dos grandes milagros en la vida sobrenatural: el de la gracia y el de la libertad.
FUENTE: ABC.es

martes, 12 de marzo de 2013

Inicio del cónclave



Cuelgo esta imagen vista aquí (pinchar y ampliar).El periodista Toni Piqué considera que es la mejor portada del día. 

"Extra omnes"... y la Iglesia, repartida por todo el mundo, ora  y aguarda. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Querido Santo Padre


He reposado un poco la decisión del Santo Padre. Incredulidad primero, después confusión... Tras las primeras palabras del Papa, una mezcla de tristeza -no es exactamente eso pero no sé expresarlo de otra manera- y añoranza anticipada. La noticia colapsó los medios y la mayoría no vertieron más que conjeturas; no me interesan. Ni siquiera encuentro justificación para ello cuando el propio Papa, con una claridad y concisión admirables, no da lugar a lecturas distintas que no sean las de sus propias palabras:

"...en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado".

"Deus caritas est"... Dios es amor. La primera encíclica. Como si el Santo Padre tuviera prisa por dejar claro que lo primero es lo primero. Cada uno de los católicos que han intentado profundizar en su doctrina habrán tomado nota con subrayados personales... Lo primero: Dios nos amó primero. Puede ser que a muchos les haya sucedido lo que a mí y hayan descubierto que la limitación, los errores humanos no son motivo de vergüenza. Dios nos amó primero y cuenta con nuestras imperfecciones porque así nos ha creado y así nos quiere. Si quedaba algún resquicio para el "voluntarismo", se despejaba la incógnita.

La libertad, la conciencia... La expresión de San Agustín -"Ama y haz lo que quieras"- se entiende, se comprende en el contexto de los escritos del Pontífice. La conciencia desplegada como un libro abierto ante el Dios que nos ama, ante su Luz que ilumina cada recoveco del alma... para actuar sin más obstáculos que el propio Amor. 

Ayer, miércoles de ceniza, el rostro anciano del Papa me conmovió. Es ese estado en el que la ternura y el agradecimiento van más allá de la imagen televisiva y no sé qué hubiera dado por estar en Roma y videre Petrum:

"Queridos hermanos y hermanas, como saben, he decidido renunciar al ministerio que el Señor me confió el 19 de abril de 2005. Lo he hecho en plena libertad por el bien de la Iglesia, tras haber orado largamente y examinar mi conciencia ante Dios"."Y soy consciente de la importancia del hecho, pero también de no ser capaz de llevar a cabo el ministerio petrino con la fuerza física y el espíritu que lo requiere".

Este post se queda cojo y corto. No era mi intención escribir una crónica del Pontificado de Benedicto XVI, sino dar las gracias  a un Papa de un calado intelectual como pocos. Un Papa que ha transmitido con la sencillez de un hombre de Dios los pilares de la fe. La fe... lejos de renunciar al hombre, lo hace más humano.  Nos queda su vida, los motivos que han causado su renuncia - coherente, libre-  y sus escritos. Gracias, querido Santo Padre.