Cuenta atrás. 2013 se va y parece mentira qué rápido, como si fuera ayer. Hoy son estas frases las que más repiten los que miran al pasado. Para el futuro nos deseamos feliz año, un buen año... Los hay más precavidos que acortan la distancia temporal y prefieren emplear el feliz entrada de año. Sea como sea, dentro de unas horas destapamos un 2014 nuevecito. Como mucho, tenemos señalado en el calendario algún evento al que deberemos asistir, una fecha que mejor que no se nos olvide... No obstante, sigue impoluto; son futuros o futuribles.
Pensaremos seguramente en unos cuantos ojalá después de hacer balance o sin ni siquiera hacerlo, que a estas alturas ya nos conocemos y sabemos cuáles son nuestras miserias más incombustibles. Nos atreveremos a trazar algún proyecto... Pero quizá "la gracia" consista en torear con "ídem" y alegría todo aquello que está oculto, que ni siquiera intuimos, que llegará y nos desbaratará esa armonía preconcebida.
Feliz 2014, con todos nuestros de repentes que teníamos previstos o no, con las luces y lo que se llaman sombras que no son más que instantes con ausencia de luz. Feliz 2014, felices 365 días de 2014... uno a uno... "golpe a golpe, verso a verso"...
El último de Coca-Cola. Esta vez se me eriza el vello. Es el recuerdo de los Benditos bares de entonces. Con nombre propio. Los bares de entonces donde las historias personales se quedan en silencio y la memoria quiere rescatar. El del café solo -"solísimo, por favor"- de Escuelas Pías. Los alumnos apretados, haciéndonos un hueco entre cabezas y codos, para llegar a la barra y despejar la semivela de las horas espesas de las clases de COU. Un chute rápido, de apenas diez minutos, con ida y vuelta a la carrera... El COU del FERT. Nunca he estudiado tanto en tan poco tiempo. El tugurio del bareto de Letras de Plaza Universidad. Momentos de utopía y libertad con muchas siglas de la recién estrenada democracia. Momentos míticos aupados por el humo de cigarrillos de barra y de mesas-veladores en las que apenas cabían cuatro tazas de café. Aprovisionados de carpetas resistentes para cubrir las sillas con rejillas desconchadas por el paso del tiempo. Momentos en los que fragüé ilusiones de un futuro en la Gramática Generativa y un destino a caballo entre un boli y una libreta de bolsillo miquelrius. Esperanzas, ideales... que no se han materializado. Los debates del bar de Letras subidos en la nube de nicotina. Despegados de la realidad. Soñar es gratis y entonces nadie nos lo impedía. Luego a los sueños los parte un rayo; se quedan en poso sosegado. Y se albergan en el recuerdo de quien sabe cuánto acogió un corazón joven ... y alguna vez se rompió de tanto ir el cántaro a la fuente. Que me quiten lo bailao... Cien canciones y mil "te quiero"... "Juntos"... "Café para dos, fumando un cigarrillo a medias" porque no daba para más. El bar L'Etoile de los incios, de las primeras citas, en las que el Te Amo era enamoramiento taquicárdico todavía. Bar de mesa sin apenas nada. En el L'Etoile una pareja joven y sin recursos no casaba con los clientes propios de una zona acomodada de la ciudad condal. Ni casaba ni consumía como ellos. Duramos un año; se nos invitó a encontrar otro refugio. Un "café para dos"... degustado con estudiada parsimonia... y demasiadas servilletas emborronadas, firmadas y rubricadas... El Trullde Estanislao Figueras. Ya no existe. Cervezas heladas para la temporada de verano con calor sofocante y muchas... muchísimas horas de clase... Un bar de barman. Las copas preparadas, recién sacadas del congelador, cuando entrábamos los profes de la Academia. Ronda gentileza del Sr. Director;-) Camaradería y anécdotas surrealistas de unas clases en las que debíamos comprimir todo un curso en dos meses. Bar de barra, barra. De pie quien resistía el cansancio. Cualquier bar de estación; el mismo escenario para dos instantáneas opuestas... aguantando el tipo en las despedidas y el brindis con cerveza de la vuelta. Declaraciones renovadas... Y el chiringuito de La Larga. Uno especial regentado por una familia especialista en platos típicos de pie de playa. Las cenas de ensalada, tortilla y sardinas con amigos de siempre... esperando la brisa de noche. Y tantos otros a los que me ha llevado la amistad. Si "Vivir es ver volver"... hoy recuerdo con "morriña" -que no es melancolía- "esos lugares donde podemos vernos, tocarnos, estar juntos". Mucho de lo que me importa ha empezado, transcurrido o se ha suavizado en algún "bendito bar".
Fotografía PERFECTA para amenizar el post. Gentileza del tarracofermo Tomae, que está en semi "pause". Muchas gracias, broder.
"La idea de este vídeo surgió cuando Cesc Fábregas declaró ante la prensa
que su comida favorita era el sushi. Así que desde Estrella Damm
decidimos invitarle a comer un sushi como nunca hubiera imaginado.
Un
soleado día de invierno, el jugador y su amigo y cocinero Hideki
Matsuhisa, comparten una jornada de pesca en la que el chef prepara un
sushi con las gambas acabadas de pescar, acompañadas de una Estrella"
Mediterráneo, un grupo de amigos, un sushi preparado por un buen chef... y "La Bella Lola", la mítica habanera de los pañuelos blancos. Este espot de Estrella Damm mantiene los mismos tópicos que los esperados mini-cortos del verano, incluida LA frase final. En este caso: NO ES EL QUÉ; ES EL CÓMO.
Los juegos de palabras, la reiteración, los paralelismos sintácticos... son elementos que se aplican muchas veces con genialidad en el ámbito publicitario. "No es el qué; es el cómo"... Formalmente, una secuencia redonda. Entra bien. Pero uno se pregunta qué significa exactamente. Intento rellenar los interrogativos.
No es lo que dices sino cómo lo dices... Pero primero hay que tener algo que decir. Sin conocimiento de causa, la palabra solamente es un envoltorio. Después de la enjundia se entiende para qué la empatía: para no herir, no ser brusco, cortante... La amabilidad no es bobería. Ser claros no implica ser zafios.
No es lo que vales sino cómo te haces valer... Hay muchos que se apuntan al márketing de sí mismos. Se saben vender. En bastantes ámbitos laborales es necesario promocionarse; demasiadas veces el reclamo publicitario de uno mismo es fundamental para comer. Pero eso si vales, claro. Si no, es un espejismo que atrae y a la que rascas decepciona. No había nada de valor; solo eran baratijas.
No es lo que sabes sino cómo lo comunicas... Y volvemos de nuevo a la sofística, al arte de convencer; hoy día lo denominaríamos demagogia. Pero a menudo la ignorancia ( gracias a tan "novedosos" sistemas educativos) no es culpable. Entonces es necesario aplicar la frase de Wittgenstein que traía ayer Cajón de Satre:"De lo que no podemos hablar, mejor es callarse".Saberse ignorante es un punto de lucidez. Por ahí puede empezar a colarse el hambre de saber.
¿No es lo que eres sino cómo te muestras? Si es así, estamos desprovistos de lo que nos sustenta, de aquello que nos hace ser personas irrepetibles desde el minuto uno hasta la muerte. Si somos cómo no hay recuerdo ni conciencia de qué, deuno mismo, ni tampoco existe aprendizaje vital ni enmienda que enriquezca el propio yo.
A pesar de las disquisiciones, me gusta este anuncio.
tan último que me ha costado encontrarlo en Youtube. Estos publicistas parece que me lean el pensamiento. Sé que a algunos les agobian las noticias de actualidad; a mí me estresa el bombardeo constante de recomendaciones para llevar una vida saludable. A veces me pregunto si hay que vivir para tener salud o gozar de buena salud para vivir.
¿Lo normal es lo común? ¿El tanto por ciento es un parámetro fiable? Dar el cante, dar la nota, desentonar... ir por libre. ¿Es de locos pretender montar una orquesta para cuatro gatos que desafinan?