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jueves, 8 de octubre de 2015

Postal de hoy para HOY.



Estoy ahí, ahí... Al filo. 
Si cometo el error de mirar más allá de donde la vista alcanza, me aplastan los futuribles. Y el horizonte pierde su dimensión eterna. 

Se apelotona en la imaginación pidiendo paso lo que aún no he podido ver. 
Aire... Que corra el aire... Cada día tiene su propio afán.

«Te basta Mi gracia, porque la fuerza se perfecciona en la flaqueza». (2 Co 12,7b-10)

viernes, 25 de septiembre de 2015

Balada de otoño.


Las tardes son algo más frescas. Me escondo siempre que puedo en la mesa de la terraza. Leo, escribo... A mi manera rezo. Es más fácil a cielo abierto, observando los árboles de hoja perenne. Tras ellos se intuye el mar. Presiento un otoño tibio como las lágrimas dulces y sosegadas. Es el pre invierno mediterráneo. Cala despacio. Solo lo advierto cuando no noto los pies y me abrigo los brazos con los propios brazos. 

Sin querer, como la languidez de un suspiro, ha llegado el otoño. 
"... soy un fue, y un será, y un es cansado..." No he tenido reposo este verano. Respira, respira. Está cerca el alumbramiento aunque la luz se va escondiendo y se planta la noche. Me voy a hacer la cena. Rompe el silencio el chasquido de los tenedores preparando tortillas sin pan.

Y "el pan nuestro de cada día dánosle hoy".Y mañana. La Esperanza también.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

La importancia de una GRE.

Imagen: Covadonga de la Rica Aranguren
                                 


Ayer la Gre desapareció del jardín. Diez veranos. Resto diez años. El primer recuerdo, sumergida con mi cuñada Olga y una copa de cava. Sus niños y mis ciudadanos, toallas saturadas de arena fina tendidas en las tumbonas, en las rejas de las ventanas, en las sillas de madera. Labios morados y dedos arrugados. Parece mentira que no ha hayan tenido suficiente baño. Barbacoas con final salpicado y feliz, apretados en sus paredes de aluminio. Risas flojas, aguadillas inocentes. 

La Gre se ha hecho vieja. Un poco como nosotros. Demasiado prefabricada, descaradamente blanca... nunca acabó de acoplarse a la vegetación mediterránea acotada por las traviesas de tren. Feíta, algo tuerta. Un apaño de piscina levantada sobre un suelo de piedras de río. Alivio para los días de calor asfixiante, un respiro antes y después de la chicharrina que supone cocinar en verano. Veranos sin veranear a veces... no siempre se puede.

Desmontada y empaquetada en una mañana, se ha retirado como ha sido. Poca cosa; sin más aspiraciones que prestar auxilio a los cuerpos de los ciudadanos de la república, arrastrados por el tanto por ciento elevadísimo de humedad ambiental. Poca cosa... Amortizada hasta el final. ¿Poca cosa? 

Y bienvenidos, de nuevo, los pequeños arbustos, los matorrales que la Gre ha ocultado durante todo este tiempo. "Ver volver" aquel diseño pensado, mimado... Belén.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Posteando, que es gerundio.

Fotografía: Covadonga de la Rica Aranguren



Algún día tenía que ser el primer día. 
El día que dejara atrás muchos días posteando sin palabras
sobre la plantilla del remiendo en un jersey;
en el chup-chup de un potaje;
en las hileras de los veraneantes que arrastran sus chanclas camino de la playa;
en las cuentas de un rosario... ¡Dios mío, no te lo lleves todavía!;
en el abrazo de una bloguera del Sur;
mientras riego de madrugada y las chicharras me recuerdan que, una vez más, el calor me impedirá dormir;
en el chasquido de un brindis con amigos;
en la última calada de un cigarro frente a la fachada de una Clínica, muy lejos de la República;
en las fronteras de los refugiados, vestidas de alambres... desnudas de cordura y compasión;
en el rostro sufriente y esperanzado de mi madre;
también en las miradas perdidas de mis ciudadanos, "un duro por tus pensamientos", amores y desamores...

Postear en formato impreciso,
encadenando imágenes soñadas,
sin dedos ni verbos.
Postear sin. 

Este buen amigo de la bloguería me anima a retomar en gerundio lo que estoy enterrando con un lastimoso pretérito imperfecto. Le digo que la herramienta está un pelín oxidada, que ha perdido agilidad y finura. "Escribe postales". ¡Escribir post- ales! Gracias... Gracias. 




Me gustó, ciudadana.