jueves, 21 de febrero de 2013

"Derrota y miel"


Doisneau
Le he dado muchas vueltas al tema Enseñanza, Educación, Escuela... en pensar de oficio. Coincide con unos años en los que he estado en primera línea de fuego como madre después de haber dejado la primera línea también como profesional. 

Desde esta ventana nueva observo las crecidas con un cierto distanciamiento que me he auto impuesto. El fragor del combate resta objetividad a los juicios y afecta a la salud mental. Corrijo: me resta, me afecta. La he estrenado justo cuando la "ciudadana mínima" de la familia, con permiso de Olaizola, termina su último curso académico en la escuela. Ella lo vive como el último asalto. Todas las navidades ultimando el Treball de recerca (trabajo de investigación); la nota tiene un peso considerable en la media de bachillerato. Todas las fiestas excepto los días señalados sentada frente al ordenador, redactando la memoria de un tema basado en un spot publicitario ideado y montado por ella misma. El guión, grabar las escenas, el montaje y el resultado final se lleva el grueso de las horas y la dedicación.  Será una buena publicista. 

-Es un buen trabajo.
-¿De diez?
-No sé cómo se computa la creatividad; lo que sí sé es que es un BUEN trabajo.

Esta es la historia de un nueve que "sabe a derrota y a miel". Cuando la nota máxima se devalúa y la excelencia está de rebajas ... cuando los líderes del grupo clase apuestan por la competitividad como única vara de medir... cuando la valía de un estudiante se dirime en la máxima calificación de la recerca... un nueve se percibe como una mancha en el expediente. Sabe a derrota, solo a derrota. 

Y en casa le contamos que el desencanto es aprendizaje. Con el tiempo comprendes que lo que creíamos atado y bien atado se suelta sin avisar y la esperanza se reserva el derecho de regalar cuando quiere y como quiere. Los últimos meses del curso no es un cierre sino una puerta que se abre a estancias más amplias y ventiladas. Quien se ha tenido que levantar después de una caída, lo hará después con más soltura o sabrá sortear los árboles que parecían arbustos a simple vista. El que ha sabido asumir un revés sin pataleo, se ha ejercitado en el señorío;  y atina... acierta el tiro en ese ejercicio intuitivo  tan complejo en el que  la conciencia susurra:"ahora; ahora sí debes levantar la voz".

Hay cosas que se saben cuando ves volver. Maldita la gracia si el exceso de proteccionismo no nos deja aprender.


Somos el resultado de todo lo que hemos vivido...


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Menudo tema has planteado. ¿Qué le dices al que ha puesto todo su esfuerzo y su ilusión y su empeño en algo que al final... "le sabe a derrota"? Conozco este sentimiento, por propia experiencia y por las incontables veces que, en mi trabajo, he tenido que consolar a los "derrotados" y encajar alguna embestida de quien se creyó menos valorado por mí. El dolor ante la injusticia. Habría que compensarlo con "la miel" del goce del trabajo realizado. Disfrutar de lo que hacemos, de nuestros proyectos y realidades, sea cual sea el resultado y la opinión y la valoración que harán los demás. Pero para esto hace falta una madurez que no podemos pedir a un adolescente, a un niño. No sé dónde he leído que es necesario aprender a perder sin que la decepción nos amargue, nos arrebate "la miel" y nos irrite o supedite nustra autoestima a quienes, con razón o sin ella, nos juzgan.

Pilar C

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Sweet sunsi, ¡una reflexión espectacular! y un título... señuelo de belleza.¡Felicidades cielo!
Gracias por volver.
ASUN

sunsi dijo...

Pilar, mi querida profe... ¿Qué le dices? Es la pregunta del millón cuando el tema está caliente. No sé si es acertado. Antes de decir necesitan desahogar; la carga parece después menos pesada (¿recuerdas que tú hacías lo mismo conmigo?). El tiempo del desahogo depende de cada estudiante, en mi caso de cada hijo; no hay dos iguales. Luego llega el momento en el que el palo puede cogerse por una punta u otra. Tú lo has explicado tan bien... El valor que tiene el estudio al margen del resultado se aprende en casa y no de repente.Es un goteo... No me cabe duda de que más pronto o más tarde encontrarán por sí mismos el sentido del trabajo bien hecho... La otra punta del mismo palo, la tentación de hacer frente común y patalear con ellos, está a la orden del día.

¿De quién es la frase? Caramba, pues sí... ¡Qué buena!

Muchas gracias, Pilar.

Un honor:)

sunsi dijo...

Desde luego, Asun... Contigo al lado una coge fuerzas para seguir. Gracias, tocaya. Ya sabes dónde estoy, para todo. Un beso.

Anónimo dijo...

Es un tema peliagudo, con estas experiencias se aprende y se madura, forma parte del aprendizaje, pero también pueden caer, tirar la toalla, ahí está el peligro, el apoyo en casa y en el colegio es vital. Tienes razón Sunsi que cada persona es diferente, cada cual asimila la vida a su manera, por eso también es tan importante conocer bien a tu hijo, aunque no siempre es suficiente...
Petonets cusineta.
E.

Mariapi dijo...

¿Y cuando más que derrota hay injusticia ?

Me has "dao" encima de la herida...jajaja.
Bss

tomae dijo...

También podría haber pasado algo peor ,bueno no sé si peor ...aquello que se duerma en las mieles (o en los laureles esos) ...a mí me pasó con una Nota de esas ...demasiado la recuerdo.

Buen Finde Sunseta!!!

sunsi dijo...

Perdona el retraso, Eulàlia. No puedo estar más de acuerdo con tu comentario. Aprender a encajar los golpes sin que la autoestima quede maltrecha. Claro que el tema cambia cuando los golpes son seguidos y no te dejan levantar cabeza. Como siempre, hay que estar atento. Cuando una criatura toca fondo, es difícil que remonte. A veces -tú lo sabes- se deberá tomar una decisión drástica... Pienso que también dependerá de la edad y de la madurez personal. Ya se ve que no existen fórmulas mágicas.

Gracias por entrar y un petó, cosina.

sunsi dijo...

Ahí le diste, Mater. Supongo que en tu casa pasará otro tanto. En la mía hay ciudadanos muy guerreros y otros que tragan. A los primeros hay que enseñarles a defender sus derechos después de haber reflexionado un poco. Perciben la injusticia a Kilómetros; son de sangre caliente. Los secundarios o los inseguros, en cambio, suelen callar por miedo a ofender o a equivocarse.

Cuando se trata de injusticias... creo que no cabe el conformismo;-)
Donde ellos no llegan, llegas tú. Buena precisión, Mariapi. Un beso...

sunsi dijo...

¿Qué Nota, Tomae? No será la selec ... No sé si es peor. Porque cuando uno duerme en la "mieles" ya sabe que el asunto no irá muy allá. Pero cuando te pringas y te sale mal... duele. ¿Qué tal el finde? ¿Nevó en Ilerda?

Marta dijo...

Me ha gustado tanto el post como la respuesta que le has dado a Mater. Sigo aprendiendo contigo, gracias Sunseta...ah! y me encanta tu nuevo look primaveral y creativo.

sunsi dijo...

Martona. Eso de aprender va por barrios. A mí me pasa con las ventanas cuyas dueñas sois de mi quinta y tenéis hijos de edades parecidas. Hay cosas que no se me ocurren y caigo cuando leo vuestros posts. Gracias a ti.

Me alegro de que te guste la cara del blog. Son bombillas recicladas;-)
¿Estás ya lista para el largo viaje? Cómo me alegro, morena.